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De ruta por la Costa Brava

La Costa Brava es la principal destinación turística de Catalunya, con miles de visitantes locales y más de 19.000 visitantes extranjeros cada año. Y es natural: el trozo de tierra que va desde Blanes hasta Portbou seguramente es uno de los lugares más bellos del Mediterráneo, con calas de ensueño para los amantes del mar y la tranquilidad, caminos de ronda para disfrutar de la naturaleza con unas vistas de película y parajes increíbles dónde practicar deportes náuticos y de aventura. Todo, amenizado con el encanto de pequeños pueblos pescadores, una gastronomía excelente y un gran número de propuestas culturales. En este artículo de Wikidriver te recomendaremos cuatro rutas para hacer en coche en la Costa Brava, empezando en los primeros pueblos como Lloret y Tossa de Mar, pasando por Calella de Palafrugell, subiendo por Begur y Pals hasta llegar a Figueres y Cadaqués y otras poblaciones cercanas. También exploraremos brevemente las rutas en el cap de Creus, el extremo más septentrional del país. En todas estas rutas te aconsejaremos donde aparcar el coche, y también dónde puedes hacerlo gratis si te acercas a Girona, para visitar la judería de la ciudad, una auténtica joya histórica.  

Diseñar una ruta de calas por la Costa Brava no es tarea fácil. Hay tantos rincones con aguas cristalinas y paisajes de postal que cuesta hacer una selección. Sin embargo, aquí sigue nuestra propuesta para que descubras las calas, que, a nuestro entender, no te puedes perder, junto con propuestas culturales de la zona: 

1. De los jardines de Santa Clotilde de Lloret a la Vila Vella de Tossa de Mar 

Ruta: Lloret de Mar – playa de Santa Cristina, Jardines de Santa Clotilde y playa de la Boadella, Sa Caleta – Tossa de Mar, cala Pola, cala Giverola, cala Futadera y cala Salionç. 

Recorrido: 20 km 

Tiempo: 6 horas 

  • Saldremos de Blanes por la carretera GI-682, en dirección a Lloret de Mar, una de las poblaciones de la Costa Brava más turísticas, pero también con calas más bellas. Pasados tres quilómetros hay una desviación hacia la ermita de Santa Cristina, patrona de la ciudad que da nombre a la playa. Santa Cristina es una playa situada entre dos grandes colinas caracterizada por la calma de sus aguas y su arena fina. Para acceder a ella podemos dejar el coche en el aparcamiento de la ermita y seguir la bajada a la izquierda de la iglesia hasta llegar al camino de tierra que nos lleva al mar 
  • Seguidamente, cogemos de nuevo el coche para visitar los magníficos jardines novecentistas de Santa Clotilde y Cala Boadella. Retomamos la carretera GI-682 y, a 300 metros antes de entrar en Lloret, tomamos un desvío que conduce a los jardines. Aparcamos en las calles de una urbanización cercana al recinto y seguimos a pie. Podemos dar un paseo por el interior de los jardines o rodearlos por un camino llano hasta llegar a un promontorio con una espléndida vista de la playa. Para llegar a ella, basta seguir un camino ancho de arena y piedras durante cinco minutos. Cala Boadella es una playa virgen, larga y estrecha, un reducto de calma y naturaleza salvaje a escasos metros del gran núcleo turístico de Lloret de Mar y Blanes 
  • La siguiente parada es Sa Caleta, retomando de nuevo la GI-682. Esta pequeña cala está ubicada a unos 300 metros de la extensa playa de Lloret y al principio del camino de ronda que va de esta población a Tossa de Mar. De arena gruesa y con algunas barcas de pescadores, la cala tiene aún más encanto porque cuenta con el Castell d’en Plaja como telón de fondo, imagen icónica de Lloret con unas vistas espectaculares sobre del pueblo 
  • Seguimos por la GI-682 hacia Tossa de Mar. Las imponentes y espléndidas murallas de la Vila Vella de Tossa constituyen el único ejemplo de población medieval fortificada que aún queda en las costas catalanas. A los pies del imponente recinto amurallado encontramos la Platja Gran, aunque si se prefiere más tranquilidad y unas calas de ensueño es más recomendable ir hasta cala Pola, cala Giverola, cala Futadera y cala Salionç siguiendo la serpenteante línea de la costa por la GI-682. En todas estas calas de aguas turquesas podemos practicar snorkel, submarinismo y, en algunas, kayak.
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2. De los jardines de Cap Roig y la playa de Port-Bo en Palafrugell, pasando por Llafranc y  Tamariu 

Ruta: Calella – playa de Port-Bo – Tamariu- Llafranc – Palafrugell

Recorrido: 9 km 

Tiempo: 3 horas

  • Empezaremos esta ruta en Calella de Palafrugell visitando probablemente los jardines más famosos y con más encanto de la Costa Brava: los Jardines de Cap Roig. Para llegar a estos preciosos jardines botánicos, que cuentan con 1.200 especias de flora mediterránea, hay que recorrer unos 2,5 km a través de una urbanización en Calella.  
  • A continuación, nos refrescaremos en la playa de Port-Bo, situada justo en el centro del pueblo marinero de Calella. En ella encontramos una hermosa hilera de casas blancas, caracterizada por sus arcos (las voltes, que dan nombre a una pequeña cala de la playa de Port-Bo) y por las barcas de los pescadores sobre la arena. Para añadir aún más encanto (si cabe) al lugar, a finales de julio esta playa acoge la tradicional cantada de habaneras, convirtiéndose en uno de los espectáculos más bellos de la Costa Brava. 
  • Cogemos la GIV-6545 hasta Llafranc y Tamariu, dos playas cercanas a Calella de Palafrugell donde podremos practicar deportes acuáticos o, simplemente, relajarnos en sus aguas cristalinas. Desde Llafranc también es recomendable ir hasta el faro de San Sebastián, a poco más de un quilómetro, para admirar las excelentes vistas de las playas de Calella y Llafranc. 
  • Terminaremos la ruta cogiendo de nuevo la GIV-6545 para ir a Palafrugell, lugar en el que nació el escritor catalán Josep Pla. Para descubrir las fuentes de inspiración del genial autor, podemos recorrer el pueblo a través de varios itinerarios o incluso coger un barco por la línea de la costa. 

3. De la encantadora Peratallada a las calas transparentes de Begur, pasando por Pals 

Ruta: Peratallada – Vulpellac – Pals – Begur  

Recorrido: 19 km 

Tiempo: 4 horas 

  • Este itinerario combina un recorrido por encantadores pueblecitos de piedra con una ruta de calas de Begur, entre las cuales destaca la paradisíaca Aiguablava. Para empezar el recorrido visitaremos Peratallada, siguiendo la carretera C-31 y C-66. Peratallada es uno de los conjuntos de arquitectura medieval más importantes y bien restaurados del Baix Empordà donde parece que el tiempo se haya detenido. En este pueblo todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, regalando al viajero infinitos lugares que retratar con plazas porticadas, calles empedrares y coloridas flores por doquier.  
  • Siguiendo por la GIV-651 se llega a Vulpellac, con un núcleo antiguo que también tiene un importante interés arquitectónico, con un castillo palacio del siglo XIV y una iglesia parroquial.  
  • Se coge la C-66 y seis quilómetros más adelante hay el desvío a Pals. Situado encima de un monte, este pueblecito destaca por su cuidadísimo núcleo antiguo amurallado, desde donde se puede contemplar la llanura, el mar con las islas Medes, el Montgrí y, más lejos, la sierra de l’Albera y el Canigó. 
  • Tomando la GI-653 se llega a Begur, un pueblo costanero con unas calas preciosas, como sa Riera, Aiguafreda, sa Tuna, Fornells, illa Roja y la increíble Aiguablava, de aguas azules y transparentes, como su nombre bien indica. 

4. De Girona al Cap de Creus pasando por Púbol, Portlligat y Cadaqués: una ruta daliniana 

Ruta: Girona – Púbol – Figueres – Cadaqués – Portlligat – Cap de Creus 

Recorrido: 109 km 

Tiempo: Un día 

  • Se coge la AP-7 hasta Girona. Visitamos la ciudad, recorriendo sobre todo el magnífico Call Jueu (judería), el riu Onyar, la catedral de Girona y el centro histórico, con bonitas calles empedradas y plazas porticadas.  
  • Cogemos la N-II y, posteriormente, la C-66 hacia la GIV-6426. Seguimos por esta carretera hacia la calle de Fuera de la Muralla hasta Púbol. Este es el lugar donde Salvador Dalí pasó los últimos años de su vida y donde vivió su mujer, Gala. La casa museo forma parte del itinerario del triángulo daliniano y es interesante visitarla para admirar su particular decoración, 100% Dalí.  
  • Proseguimos la ruta para admirar la obra del genio ampurdanés visitando el Teatro-Museo Gala-Salvador Dalí en Figueres, uno de los museos con más afluencia del país.  
  • Cogemos la C-260 y la GI-614 hasta uno de los pueblos sin duda más bellos y con más encanto de Catalunya: Cadaqués. Caracterizado por sus casas blancas con puertas y ventanas verdes y azules, la badía salpicada de barcas de pescadores y el olor a mar, y las calles empedradas llenas de guijarros y delicadas flores, el paisaje es delicioso. Cadaqués cautiva instantáneamente al visitante, tal como cautivó en el pasado a tantos artistas, además de Dalí; no en vano es el pueblo más pintado de la Costa Brava y seguramente de toda Catalunya. Un apunte importante: el aparcamiento en el centro del pueblo está muy restringido, de modo que es mejor optar por dejarlo en los espacios habilitados o aparcamientos públicos. Si además de recorrer el pueblo nos apetece refrescarnos, podemos optar por bañarnos en la Platja Gran, situada en el centro del paseo marítimo, o bien coger el coche e ir en busca de calas de agua cristalina, más recónditas, pero menos frecuentadas, como cala Guillola, cala Tulip o Sa Sabolla
  • En Cadaqués tomamos nos el camino de Portlligat y la sinuosa carretera de Cadaqués al Cap de Creus hasta Portlligat. Su badia, con infinidad de tonalidades azules y marrones, es uno de los parajes más bellos del litoral catalán y lugar de peregrinación para los amantes del artista ampurdanés Salvador Dalí, ya que aquí se encuentra la casa-museo dónde residió la mayor parte de su vida. Al llegar a Portlligat, podemos dejar el coche a pie de playa o delante de la ermita de Sant Baldiri para admirar la tierra del genial pintor y la isla de pescadores que lleva el mismo nombre. 
  • Finalmente, aprovechando que estamos en el extremo más al norte de Catalunya, podemos visitar el Cap de Creus. Aquí se recomienda seguir el camino de ronda que rodea el faro, visitar la cova de s’Infern y admirar el paisaje salvaje, caracterizado por escarpadas rocas y escasa vegetación.