¿Qué es el metro automático o metro sin conductor?

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Caminamos hacia la robotización y la automatización de sistemas. A día de hoy, en el sector de automovilístico aún no existe ningún coche 100% autónomo (es decir, un vehículo capaz de circular entre un origen y un destino basándose solo en la tecnología y sin la intervención de un ser humano), pero la conducción automática sí que se aplica ya a algunos vehículos de transporte colectivo de pasajeros como el metro. Ciudades como Barcelona, París, Copenhague, Singapur y Vancouver, entre muchas otras, cuentan con algunas líneas de metro sin conductor y en los próximos años se prevé que más urbes hagan lo mismo. En este artículo de Wikidriver te explicaremos cómo funciona un metro automático y repasaremos los ejemplos actuales en varias ciudades del mundo.   

Tecnología punta al servicio de las personas 

Empecemos por definir qué significa la expresión <<metro automático>> o <<metro sin conductor>>. Pues es sencillo: se trata de un metro que, gracias a su sistema de conducción automática, puede circular sin personal a bordo. Los trenes se localizan, controlan y programan desde el centro de control del metro, el verdadero cerebro de esta infraestructura. De acuerdo con un programa predeterminado, los trenes circulan a la velocidad asignada y paran en las estaciones; este programa predefinido puede variar según el día y la franja horaria (por ejemplo, la demanda de usuarios no es la misma un día laborable que un festivo), aunque el centro de control puede intervenir en cualquier momento. Al monitorizar constantemente la situación de la red, se pueden añadir más trenes e incrementar su frecuencia de paso para adaptar la oferta a las exigencias de la demanda. Este es un ejemplo de cómo la tecnología punta permite el control remoto de los recursos, las instalaciones y las infraestructuras de la línea. 

En cuanto a las características de los trenes, los vehículos se distinguen por un diseño innovador (que incorpora un sistema de información visual mediante pantallas LCD, entre otras mejoras), una estructura ligera y accesible para las personas con movilidad reducida, y un elevado ahorro energético, siendo una clara muestra de movilidad sostenible.  

Otro particularidad de los metros automáticos es que se dividen en tres tipos: ligeros, medios y metros de gran capacidad o pesados, como la línea 14 de París o la recién estrenada línea 10 del metro automático de Barcelona. De hecho, el 25% de la red de metro de la ciudad condal ya funciona sin conductor (además de la L10, desde hace algunos años también funcionan la L9 y la L11) y la previsión es que en los próximos años se vayan convirtiendo más líneas.  

¿Un metro automático es un metro sin ningún tipo de intervención humana? 

Sí y no. Es decir, un metro automático funciona sin ningún maquinista que conduzca el tren (de hecho, no hay ninguna cabina de conducción), pero sí que cuenta con supervisión humana en todo momento. Anteriormente hemos dicho que el centro de control es el cerebro del metro automatizado: en él trabajan personal especializado en seguridad, protección civil e información, apoyando al personal de línea. Sin embargo, deberíamos precisar que el centro de control son también los ojos del metro, ya que sus operadores monitorizan los trenes continuamente y pueden ver su interior en tiempo real a través de cámaras.  

También pueden comunicarse con los pasajeros a través de la megafonía e interfonía e, incluso, realizar tareas de asistencia en remoto.  

Beneficios del metro automático

El metro automático no solo proporciona más seguridad, fiabilidad y flexibilidad para adaptar la oferta a la demanda, sino que también permite gestionar las operaciones de forma más eficiente y aumentar la capacidad de las redes. A continuación, repasaremos los beneficios del metro sin conductor: 

más seguridad y fiabilidad: la implantación de tecnologías punta para controlar y supervisar la circulación de trenes se traduce en un servicio más regular y fiable, además de reducir la posibilidad de cometer errores humanos. En referencia a las estaciones, todas están equipadas con nuevos medios para evitar las caídas accidentales de objetos y personas en la zona de vías, como las puertas de andén. Estas se adaptan exactamente a las puertas de los trenes y son elementos de seguridad claves para que los metros puedan circular sin conductor 

más flexibilidad y capacidad: la gestión del metro automático permite adaptar la oferta a la demanda y transportar más pasaje en menos tiempo. Gracias a los sofisticados sistemas de control y seguimiento, los trenes pueden circular con más frecuencia en hora punta (por debajo de los dos minutos), de forma que se aumenta la capacidad de la red y el sistema se adapta mejor a las necesidades de la movilidad ciudadana 

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Imagen extraída de www.metroautomation.org

Ejemplos de metros automáticos en el mundo 

En los años 80 se dieron las primeras experiencias de metros sin conductor y a lo largo de las siguientes décadas el sistema se fue extendiendo a varios lugares del planeta. Según la Asociación Internacional de Transporte Público (UITP), en 2018 había 64 líneas de metro totalmente automatizadas en 42 ciudades del mundo funcionando a lo largo de 1.026 quilómetros, un 27,7% más respecto a 2016. Desde entonces, el número de líneas automatizadas ha seguido aumentando y actualmente encontramos ejemplos de metros sin conductor en varias ciudades de Europa, Norteamérica, Suramérica, Asia y Oceanía, tal como se muestra en el siguiente mapa: 

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Imagen extraída del Informe mundial de metro automático de la UITP, publicado en 2018 Figura 1: Ciudades con líneas de metro totalmente automatizadas en servicio, 31 de diciembre de 2018 

Observando las cifras, vemos que Asia es la región del mundo con más metros automatizados, con un 50% de los quilómetros de infraestructura, seguida de Europa (30%), de América del Norte (11%) y de Oriente Medio (8%). América del Sur representa tan solo un 1%, aunque cabe decir que en los últimos años ha experimentado un fuerte crecimiento con la puesta en marcha de nuevas líneas en Santiago de Chile. 

La mitad de la infraestructura de metro totalmente automatizado del mundo se concentra en cuatro países: Corea del Sur, Francia, Singapur y los Emiratos Árabes. En cuanto a las diez ciudades con más quilómetros de metro sin conductor, el ranking lo encabeza Singapur, con una de las redes de metro más grandes de la última década, seguido de dos urbes asiáticas más, Kuala Lumpur y Dubai. En cuarto puesto se sitúa Vancouver y, en quinta posición, la francesa Lille. Asia vuelve a destacar en el listado con Seúl y Busan en sexto y séptimo puesto respectivamente, seguidos de las europeas Barcelona y París. En décima posición, encontramos la asiática Incheon (Corea del Sur).  

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Imagen extraída del Informe mundial de metro automático de la UITP, publicado en 2018. Figura 5: Las 10 ciudades con más metros totalmente automatizados en servicio, medido en  quilómetros.

A pesar de que las líneas de metro automatizado representan menos de un 10% de la infraestructura mundial de este tipo de transporte, en los últimos años han experimentado un crecimiento espectacular y la previsión es que sigan haciéndolo próximamente. En los 40 años transcurridos desde que se implementó el primer sistema de metro automatizado, la tasa de crecimiento se ha duplicado cada década y se prevé que se cuadruplique en los próximos diez años. De hecho, se calcula que en 2025 habrá 2.200 quilómetros de líneas de metro automático en funcionamiento e iniciativas como la de París, Barcelona o Roma, por citar tres ejemplos cercanos, pronto se replicarán en más ciudades europeas.  

Y es que, si la tecnología punta permite desarrollar e implantar soluciones automáticas más seguras, eficientes y sostenibles en el ámbito de la movilidad, es evidente que la automatización será el camino a seguir (especialmente, si tenemos en cuenta la emergencia climática que vivimos) y  bien podría extenderse a otros vehículos en un futuro no muy lejano.