Última milla en logística: ¿Cómo mejorar tus entregas?

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En los últimos años, y especialmente durante la pandemia por la COVID-19, el comercio electrónico ha vivido una auténtica explosión que colapsa la red en fechas clave (compras navideñas, promociones como el black friday, etc.), inunda la ciudad de vehículos de reparto y plantea enormes retos logísticos a las empresas dedicadas a la distribucón y entrega de mercancías, concretamente al transporte de última milla, que se refiere al último trayecto de un paquete hasta que es entregado al cliente en mano. ¿Pero cómo hacer que estos desplazamientos no tengan un alto coste para las compañías distribuidoras ni para el medio ambiente? En este artículo de Wikidriver te contaremos todo acerca del reparto de última milla y su papel en la logística de cualquier comercio, así como las innovaciones que se están produciendo en el sector para implantar un modelo de distribución de paquetería sostenible.  

Ya es casi una rutina para muchos amantes del comercio electrónico: visitar una página web, echar una ojeada a sus productos, comprar el que interesa y, en apenas unos días, recibir el paquete cómodamente en casa o en la oficina. Así de fácil. Pero de fácil no tiene nada, ya que se trata de un complejo proceso en el cual las empresas de logística y distribución buscan continuamente soluciones para minimizar los costes y mejorar la calidad y eficiencia de las entregas finales, es decir, del transporte de última milla. 

¿Qué es la logística de última milla? 

También conocida como distribución capilar o last mile en inglés, la última milla es el proceso de entrega final de un paquete. Concretamente, el concepto se refiere a la gestión que la empresa de paquetería debe hacer para transportar el paquete desde el centro de distribución local hasta el domicilio del cliente. La logística de última milla es una fase esencial de la cadena de distribución, ya que es la que completa todo el proceso (compra, envío, distribución y recepción del paquete) y cierra el ciclo de compra on line. Para lograr una gestión eficiente, que no suponga altos costes para la empresa, permita cumplir con los tiempos de entrega establecidos y, un punto muy importante, tenga el menor impacto medioambiental, en los últimos años las empresas del sector están buscando soluciones innovadoras y sostenibles para distribuir sus paquetes, desde coches y motos eléctricos, Vehículos de Movilidad Personal (VMP) como patinetes y bicis, pasando por drones y robots, hasta la reconversión de aparcamientos públicos en almacenes y lockers (taquillas e-commerce). 

No hay que olvidar que las compañías de logística y distribución desarrollan su actividad en un contexto de emergencia climática, en el cual la Unión Europea recientemente ha endurecido sus políticas para fomentar la movilidad sostenible, y el conjunto de la sociedad se esfuerza por encontrar alternativas de transporte 0 emisiones, tanto desde el sector público (un ejemplo sería la Semana de la Movilidad, junto con el establecimiento de Zonas de Bajas Emisiones en varias ciudades), como privado, con iniciativas como el Global Mobility Call (congreso sobre la movilidad sostenible de personas y bienes) o el BforPlanet (congreso para fomentar la actividad económica sostenible),  por citar algunos ejemplos en nuestro país. 

Principales problemas de las entregas de última milla 

A pesar de los esfuerzos de las empresas de distribución y paquetería por cumplir los plazos de entrega y dar un óptimo servicio al cliente, este tipo de compañías tienen que enfrentarse a los siguientes obstáculos: 

– entregas fallidas o retrasos: ya sea debido al cliente (ausente en el domicilio) o al transportista (retraso en la entrega debido al tráfico), en ocasiones el paquete no puede entregarse a su destinatario; es la incidencia más habitual 

– altos costes: el transporte de los paquetes a distintos puntos de la ciudad o a zonas rurales aisladas supone un alto coste para las empresas de paquetería, ya que necesitan más vehículos y repartidores que en la etapa anterior del proceso, en la cual todos los paquetes están centralizados en un único centro de distribución 

– dificultad para cubrir zonas rurales: el hecho de que la mayoría de almacenes y tiendas en línea estén localizados en centros urbanos o zonas periféricas dificulta la entrega de última milla. Esto incrementa mucho los costes de transporte, especialmente si se realizan entregas a un solo o pocos clientes 

– restricciones medioambientales: la actual crisis climática ha hecho que las autoridades locales y nacionales estén endureciendo sus políticas medioambientales, estableciendo límites a la circulación de ciertos vehículos en episodios de contaminación y limitando el tráfico rodado a ciertas horas del día 

– encarecimiento del precio del carburante: debido a factores coyunturales (inflación, aumento del precio de la energía, etc.), el coste del combustible se ha disparado, hecho que ha encarecido muchísimo los costes de las empresas de transporte 

– falta de trazabilidad: en ocasiones las empresas distribuidoras no utilizan sistemas de seguimiento de sus paquetes, hecho que conlleva la pérdida de trazabilidad de los pedidos y dificulta la gestión de la incidencia en caso de retraso, incumplimiento de horario, etc. 

– estado de la vía: el tráfico (especialmente en núcleos urbanos con centros muy congestionados) y las incidencias en las vías (obras, calles cortadas, etc.) son el principal obstáculo de los transportistas de última milla 

– tipo de producto a entregar: evidentemente, la naturaleza y las dimensiones del producto a transportar determinan las condiciones en que debe realizarse la entrega, de modo que las empresas de logística y distribución deben adecuar sus vehículos para poder realizar cualquier tipo de transporte 

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Estrategias para optimizar el proceso de última milla 

Ante estos problemas, y teniendo en cuenta las cada vez más estrictas restricciones de circulación para alcanzar una movilidad sostenible, las compañías de logística y distribución han buscado estrategias alternativas al clásico reparto con vehículos de combustión. A continuación, las repasaremos: 

– apuesta por el vehículo eléctrico en todas sus variantes: los vehículos eléctricos (especialmente motos y patinetes) se han destacado en los últimos años como una excelente opción para distribuir los paquetes de forma rápida, eficiente y ecológica. Además del sector privado, el sector público también ha optado por promocionar la movilidad 0 emisiones y desde el pasado mes de abril el Gobierno impulsa la distribución de mercancías de última milla con vehículos eléctricos 

– nuevos métodos de entrega: los lockers o taquillas de recogida/inteligentes son otra solucióneficaz para resolver los problemas de la entrega de última milla. Se trata de taquillas con horario continuado 24/7 ubicadas en puntos con alto tránsito de personas, como centros comerciales, supermercados y gasolineras, por citar algunos ejemplos, en las que el usuario puede recoger su paquete, permitiendo reducir la contaminación que genera la distribución de productos y minimizando el número de incidencias de envío. Otra alternativa que ha ganado popularidad en los últimos años son los puntos de conveniencia, es decir, comercios habilitados también como lugares de recogida de paquetes. Es una buena solución para las áreas rurales (donde no suelen haber taquillas inteligentes) pero, a diferencia de los lockers, la recogida está sujetos a los horarios del comercio 

– uso de soluciones tecnológicas autopilotadas: los drones y vehículos de reparto autopilotados se postulan como las soluciones del futuro, capaces de reducir sustancialmente el tiempo de entrega en el transporte de última milla y disminuir un 80% las emisiones de CO₂ derivadas del transporte logístico. Compañías como Amazon, UPS, Alphabet (la matriz de Google) y la cadena de supermercados americana Walmart ya están realizando pruebas con drones de reparto; en nuestro país también Correos está haciendo tests con estas aeronaves y la start up catalana AldoraTech ha creado un dron de casi un metro y medio con una impresora 3D capaz de transportar paquetes de hasta 3 kilos durante 60 km. Además de los drones, algunas empresas de distribución de paquetería y alimentación también están apostando por los vehículos autónomos de reparto, como la estadounidense Starship, que cuenta con más de 1.000 vehículos de este tipo en su flota 

– reconversión de otros negocios como almacén para la distribución de paquetes de última milla: compañías del sector de la movilidad como Saba también han sumado su granito de arena para reducir la contaminación ambiental vinculada al reparto de última milla. Propuestas sostenibles como las de Geever (empresa especializada en la distribución de última milla con la que Saba llegó a un acuerdo en 2021) permiten reutilizar los aparcamientos para almacenar productos y mercancías y crear minihubs para distribuirlos, aprovechando localizaciones estratégicas para lograr una modalidad sostenible y escalable a otros países. 

A modo de resumen, en este artículo te hemos explicado qué es la última milla, cuáles son sus principales problemas y las estrategias que están implementando muchas compañías de paquetería y distribución para hacer que las entregas sean más eficiente, sostenibles y menos costosas. Entre las alternativas a los vehículos de combustión de reparto que ya se están aplicando destacan las soluciones tecnológicas con drones y vehículos autónomos, aunque deberemos estar atentos a los próximos avances para saber si estas opciones se consolidarán en los años venideros o aparecerán nuevas tecnologías disruptivas que las sustituirán.