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Renting de un coche

¿Renting o compra? Qué saber antes de adquirir un coche nuevo

Tomar la decisión de si comprar un coche nuevo o decantarse por el renting es una elección muy personal. El renting es, cada vez más, una opción muy a tener en cuenta. Mientras que antes eran las empresas las que hacían uso del renting de forma exclusiva, hoy día cada vez más particulares optan por esta forma de adquirir un coche gracias a sus ventajas.

Tanto el renting, que es básicamente un alquiler a largo plazo, como la compra de un vehículo, presentan aspectos positivos y desventajas para particulares y empresas. A la hora de decidirnos por un modelo o por el otro, tendremos que barajar costes y decidir el uso que vamos a darle al vehículo para escoger la opción que más nos vaya a beneficiar a la larga.

Uso que le damos al vehículo

Para gran parte de la población actual, disponer de un coche es más una necesidad que un capricho o lujo. Sucede igual en muchas empresas, que simplemente necesitan de un elemento vital para desplazarse y que cumpla adecuadamente con su función. En este tipo de casos, el renting sería una opción ideal. Por otro lado, no sería una opción para el particular que no quiere someterse a las limitaciones o pagos adicionales por penalizaciones con las que se puede encontrar si no cumple con el contrato de renting.

Sea cual sea la opción más adecuada y óptima para ti, tanto si coges el coche puntualmente o te desplazas diariamente por trabajo, siempre puedes localizar el parking más cercano a tu destino donde aparcar cómodamente y a un precio económico las 24 horas del día.

Costes del renting vs compra

El coste del renting repercutirá en nuestras finanzas particulares a través de una cuota fija (que variará según el contrato que se pacte), con todos los gastos de mantenimiento y seguros incluidos. Esta cuota la deberemos abonar a la empresa arrendadora, que previamente habrá puesto a nuestra disposición un vehículo teniendo en cuenta nuestras necesidades y gustos. El único gasto variable que deberemos asumir será el del combustible y/o algún servicio de reparación derivado de un mal uso del vehículo.

En cambio, cuando compramos un vehículo, tendremos que asumir costes como el del seguro, las averías, los correspondientes cambios de neumáticos en caso de incidente, las revisiones periódicas y la ITV.

Otro detalle importante a tener en cuenta en cuanto a costes es que el renting, a diferencia de la compra, no exige una inversión inicial. Así que tan solo tenemos que ceñirnos a las cantidades establecidas en las cuotas mensuales mientras el contrato esté en vigor.

Flexibilidad

Si optamos por la opción de renting en vez de compra, dispondremos de nuestro coche nuevo durante un tiempo limitado – de 2 a 5 años -, aunque en ocasiones puede ser durante un período de tiempo mayor, de 7 a 10 años. Esto nos concede flexibilidad para cambiarnos de coche y ajustarnos a las necesidades de cada etapa y momento de nuestra vida.

Con el renting también disponemos de un kilometraje establecido que no podemos sobrepasar. Por esta razón, deberíamos tener claro si necesitamos el coche para trayectos largos o trayectos puntuales y de corta duración. Hay que tener presente que, en el caso de pasarnos de los kilómetros permitidos, lo más probable es que tengamos que pagar una tasa de penalización.