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Radares DGT

Nuevos radares de la DGT para 2022

Ver un radar, levantar el pie del acelerador y, una vez superado el dispositivo, volver a acelerar. Es un gesto que hacen muchos conductores para no ser multados cuando advierten un radar o un coche de policía con un radar móvil. Pero esta técnica ya no servirá con los nuevos radares en cascada y antifrenazo que la DGT instalará este año 2022 en varios puntos de la geografía española y que podrán detectar el exceso de velocidad en mayores distancias, en lugar de hacerlo solo en un punto determinado de la vía. En este artículo de Wikidriver te explicaremos los distintos tipos de radares que existen para que sepas cómo funcionan, haciendo especial énfasis en las nuevas técnicas de detección para que no te cojan desprevenido. ¿Nos acompañas? 

Más radares para controlar el exceso de velocidad  

Los radares son medios consolidados para el control de la velocidad y un elemento clave para reducir las infracciones viales; no es casual, que la reducción de la siniestralidad en las carreteras españolas en los últimos años haya coincidido con la instalación de estos dispositivos (pasamos de 3.841 muertos en 2004 a 1.180 en 2018). Consciente del poder disuasorio que tienen los cinemómetros, la DGT anunció a finales del año pasado que durante este 2022 añadirá más radares y drones a su flota actual. Concretamente, incorporará 39 drones e instalará 26 nuevos radares, que se sumarán a los 780 fijos actuales; de estos, la mayoría son móviles (545) y 92 son de tramo. 

Los nuevos dispositivos que se instalarán serán radares en cascada y antifrenazo, pero ¿cómo actúan estos exactamente?, ¿son móviles o fijos?, ¿existen otros tipos de cinemómetros? La DGT cuenta con un amplio abanico de radares: fijos y móviles, en estático y en marcha, de velocidad instantánea o puntual y de velocidad media o de tramo, con o sin operadores y en distintas ubicaciones. 

Seguidamente, repasaremos los tipos de radares que existen en base a dónde están colocados y cómo funcionan

– pórticos: se trata de equipos automáticos que no necesitan operador. Estos radares funcionan bajo el principio Doppler, según el cual una antena emite una señal con una longitud de onda determinada, esta «rebota» contra el vehículo en movimiento y vuelve a la antena. La variación producida en la frecuencia de onda permite al dispositivo calcular la velocidad del vehículo en ese momento.

– postes: mayoritariamente son de tipo radar, pero también los hay de tipo láser. Estos últimos ‘disparan’ varios haces de luz (emisiones láser longitudinales) transversales a la calzada. Cuando un vehículo que circula los interrumpe, el cinemómetro mide el tiempo entre los varios cortes y calcula su velocidad. Están ubicados en el lateral de la vía.

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– cabinas laterales: existen distintos tipos de cabinas que, a su vez, pueden contener varios tipos de cinemómetros (radares y láser). Ambos pueden controlar varios carriles en un mismo sentido de circulación.

– vehículos: los turismos que incorporan un radar pueden ser utilizados tanto en estático (en un punto concreto de la vía) o en movimiento.

– trípode: están situados en los márgenes de la vía y los hacen funcionar los agentes de Tráfico.

– de tramo: los radares de tramo registran velocidades medias mantenidas, no puntuales. Constan de dos o más cámaras de visión artificial sincronizadas. Ubicadas en los dos extremos de un tramo de carretera de varios kilómetros, reconocen las matrículas de cada vehículo al inicio y al final del tramo y calculan su velocidad media, multando a los que superen el límite de tramo e infrinjan la ley. Desde el año 2015, también operan en carreteras secundarias. Actualmente hay 92 radares de este tipo en España.

– helicópteros con radares incorporados: se trata de helicópteros equipados con radares del tipo WESCAM, más conocidos como Pegasus. En servicio desde 2013, pueden medir velocidades entre 80 y 360 km/h, a un kilómetro de distancia y a una altura de 560 metros. Se utilizan, sobre todo, para vigilar y controlar el tráfico en fechas con previsión de mucha movilidad, como en los desplazamientos vacacionales. En 2018 controlaron a más de 67.000 vehículos y detectaron cerca de 20.000 infracciones. La más repetida fue el exceso de velocidad, seguida de pisar la marca longitudinal continua, no mantener la distancia de seguridad entre vehículos y usar el teléfono móvil.

– drones: se trata de dispositivos muy efectivos para realizar misiones de vigilancia, control y gestión del tráfico ya que requieren un operativo técnico y humano muy reducido. Su funcionamiento es sencillo: el dron, equipado con una cámara de alta definición, sobrevuela la zona vigilada; a continuación, el operador del dispositivo recibe las imágenes en una pantalla acoplada a los mandos de control y las transmite al momento; las infracciones registradas pueden ser utilizadas como prueba para tramitar denuncias. Finalmente, el centro de gestión correspondiente recibe imágenes en directo del estado del tráfico en la zona, resultando muy útil para gestionarlo y tomar decisiones para descongestionar las vías. Los drones tienen una autonomía de 20 minutos, un radio de acción de 500 metros y operan a una altitud máxima de 120 metros.

– radares en cascada: como su nombre indica, se trata de radares colocados uno detrás de otro. A una instalación fija le sucede un radar móvil algunos kilómetros más adelante. ¿El objetivo? Disuadir a los conductores de apretar el pedal del acelerador tras ver un primer cinemómetro, ya que mucha gente cree erróneamente que, tras un radar, no hay otro. Con los resultados de varios medidores se puede detectar si el vehículo circulaba con un exceso de velocidad.

– radares antifrenazos: este tipo de radares funcionan al contrario que los radares en cascada. En este caso, uno o más radares móviles se ubican antes de un radar fijo señalizado, hecho que permite detectar la velocidad del vehículo antes de acercarse a la instalación fija. De este modo, de nada sirve frenar al último momento al ver el radar fijo, ya que la velocidad ha sido detectada previamente con el radar móvil. Actualmente hay 545 radares móviles repartidos por la geografía española.  

Precisamente estos dos últimos radares (en cascada y antifrenazos) son los dispositivos por los cuales apuesta la DGT para este 2022; concretamente, instalará 26 nuevos radares, de los cuales 16 serán de tramo y 10, fijos que irán rotando en veinte cabinas. Esto significa que no siempre ocuparán todas las cabinas laterales y que algunas quedarán vacías, pero las cabinas se utilizan también sin radar por su poder disuasorio y es que la mayoría de conductores disminuyen su velocidad al verlas. La DGT no ha concretado dónde instalará estos nuevos dispositivos ni dónde se aplicarán estas nuevas técnicas de detección.  

Lejos de Europa

A pesar del incremento de radares y drones (en 2005 había solo 87, mientras que ahora ya hay más de 1.000), aún estamos muy lejos de alcanzar las cifras de otros países europeos como el Reino Unido, Francia y Bélgica, donde los radares son elementos clave para controlar la velocidad del tráfico y muy efectivos en la reducción de la siniestralidad en las carreteras. Concretamente, hace tres años en el Reino Unido ya había 7.200 radares, 4.000 en Francia y 2.300 en Bélgica. 

Así que, si no quieres infringir la ley y tener que recurrir una multa por infracción, este 2022 deberás respetar los límtites de velocidad y conducir con prudencia; recuerda que no solo te juegas una multa, sino la vida y la de los otros ocupantes de la vía.